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Abuso sexual: una epidemia social

| 6 Febrero, 2014 at 08:58 am

Violaciones en la India, El Salvador y EEUU, incesto en comunidades de México, turismo sexual infantil en Cuba, bullying sexista en escuelas, estupro permitido en entidades religiosas, redes de pornografía en el ciberespacio y esclavitud de mujeres y niñas, forman parte de los turbadores titulares cotidianos.

En el mundo el abuso sexual está alimentado por la impunidad de los agresores; la falta de visión política para reconocer las consecuencias sociales; la escasez de recursos destinados a prevención, sanidad pública y sistemas judiciales; y, en especial, a una cultura machista primitiva que deriva en casos aún peores: feminicidios en Centroamérica, mutilación genital en África o tráfico de niñas en Asia.

En EEUU la cantidad de crímenes sexuales causa escalofrío. Sin embargo, a diferencia de otros países, la transparencia y reconocimiento sobre el fenómeno, ayuda a que se busquen remedios; aunque, no siempre eficientes o suficientes. Las Fuerzas Armadas sirven de ejemplo por la cantidad pasmosa de denuncias por abusos sexuales, más de 20.000 en el último año según el Pentágono, pero que poco se hace para controlar el problema. La debilidad se debe a castigos insignificantes o mal aplicados, represalias contra quienes denuncian y a una justicia impartida por los propios militares. Así, la política de “‘tolerancia cero”, tan declamada, solo es fachada.

Pero la mayor vergüenza para el país la denunció Barack Obama esta semana, justo cuando desde el Congreso se advertía sobre el tráfico de mujeres y niñas en torno a grandes eventos deportivos, como el Super Bowl del fútbol americano. Según datos oficiales, en la final del 2010, celebrada en Miami, 10.000 mujeres y niñas fueron explotadas por las redes de prostitución nacionales y extranjeras.

Ante la denuncia es poco lo que se hace. Obama se valió de un estudio preparado por el Consejo de Mujeres y Niñas de la Casa Blanca, que reveló que 22 millones de personas han sido violadas en el país, una de cada cinco mujeres y uno de cada 71 hombres. El dato más sombrío se dio en respuesta a denuncias de asociaciones estudiantiles universitarias. Se comprobó que la población más vulnerable y cuantiosa está en las universidades, donde el alcohol y las drogas incentivan crímenes en serie, mientras las autoridades poco hacen para procesar a los abusadores.

La Casa Blanca aborda el problema con preocupación. Confirma con estudios que muchas víctimas de abuso sufren depresión y desórdenes físicos de por vida y que tienen mayor predisposición al suicidio. Profundiza mucho más en la necesidad de mejorar el sistema judicial -tipificación de los delitos, investigaciones y colección de evidencia- y pone énfasis en erradicar prejuicios contra las mujeres y sus denuncias entre auxiliares de la justicia.

La Casa Blanca dice avanzar en esta lucha pero hace un mea culpa y reconoce que debe hacer mucho más para cambiar la cultura y mejorar la educación sobre los prejuicios contra la mujer. Como sentenció Obama: “‘Quiero que todos los jóvenes estadounidenses sepan que un verdadero hombre jamás hiere a una mujer”.

Aunque el abuso sexual es un fenómeno global, sería mas positivo admitirlo como problema local. Así, todos -intendentes, gobernadores, líderes comunitarios, directores de escuelas y ciudadanos- asumirían la responsabilidad de buscar remedios para combatir en forma eficiente esta epidemia social, en vez de mirarlo como problema ajeno.

Fuente: Diario de Cuyo

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