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Prevención y recuperación del abuso sexual infantil

| 31 Enero, 2014 at 02:45 pm

No hay mayor desastre que el dolor interno, porque es imposible de comunicar. Una casa tarde o temprano se reconstruye o sobre un predio devastado se siembra un jardín. Pero, ¿qué jardín se levanta sobre la destrucción interna de la vida misma?”.

Éstas son las palabras de una sobreviviente de abuso sexual que retumbaron en mi cabeza después de escuchar esta semana, en medios de comunicación y redes sociales, historias relacionadas con este tema: desarticularon una red de pedofilia en Filipinas; se investiga al arzobispo Josef Wesolowski por acusaciones de abuso sexual pero goza de inmunidad diplomática; un médico en México abusó de una bebé de cinco meses de edad en el hospital; el Vaticano comparece ante el Comité sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas para aclarar los escándalos y supuesta protección de curas en casos de abusos de menores y un largo etcétera.

En el mundo, más de 200 millones de niños y niñas han sufrido de abuso sexual, pero son pocos (comparado con el número de casos) quienes dan información en general y para prevenir, para descubrir un caso, para recuperarse después de una situación semejante.

En su mayoría, los abusadores son varones que utilizan la confianza y familiaridad, el engaño y la sorpresa como estrategias más frecuentes para someter a las víctimas. La edad promedio de éstas ronda entre los ocho y los 12 años, aunque se puede dar siendo más pequeños. El número de niñas que sufren abusos es hasta tres veces mayor que el de niños. En la mayoría de los casos, el agresor es un familiar, pertenece a su círculo de amistades o es una persona cercana al hogar (empleados, vecinos, sacerdotes, maestros). Los agresores completamente desconocidos y otros menores constituyen la cuarta parte de los casos.

Haciendo un análisis de los datos estadísticos aportados en 2010 por la Comisión Nacional de Población y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (sobre el número de infantes que viven en el país) más lo dicho por la Organización Mundial de la Salud (sobre el porcentaje de hombres y mujeres que afirmaron haber padecido abuso sexual en su niñez), se puede concluir que cerca de 4.5 millones de niños y niñas en México estarían siendo objeto de abusos sexuales.

De acuerdo con informes brindados por la organización A.S.I. ¡Nunca Más!, tan solo en 2010, el Sistema Nacional Para el Desarrollo Integral de la Familia recibió 18 mil 12 denuncias de maltrato infantil, de las cuales únicamente cinco por ciento correspondería a abuso sexual infantil, lo que significaría cerca de 900 acusaciones al año. El número es bajo porque son pocos los padres que se atreven a denunciar una situación así o, lo que es peor, se dan cuenta de que su hij@ la está viviendo.

Los niños con mayor riesgo de ser objeto de abusos son aquellos que presentan una capacidad reducida para resistirse o para identificar correctamente lo que están sufriendo; quienes forman parte de familias desorganizadas o reconstituidas; los que padecen falta de afecto o atención; los que muestran desarrollo sexual a corta edad y los que son víctima de maltrato en general.

En el esperanzador blog “Recuperación en proceso”, su autora comparte algunos capítulos de Conversaciones con un pederasta. Manual para prevenir la pedofilia a través del diálogo entre una víctima y un verdugo, escrito por la doctora Amy Hammel Zabin. Ella es una terapeuta que sufrió los abusos de su abuelo y su padre en la infancia y, a través de cartas, hizo terapia a Alan, preso a perpetuidad por haber abusado de mil niños. Los dos hablan en primera persona y mediante lo que narra el agresor podemos saber cómo piensa y actúa, así como la manera en que en las escuelas y en nuestras propias casas los niños pueden correr el riesgo de sufrir una agresión.

La lectura resulta estremecedora pero puede ser valiosa para entender qué motiva a algunos pederastas, cómo es que seducen a los niños, el daño que les generan y la manera en que las víctimas pueden trabajar en su recuperación. El link para el resumen es éste: http://recuperacionenproceso.wordpress.com/conversaciones-con-un-pederasta.

¿Cómo podemos promover que nuestros hijos/as tengan la confianza suficiente para decirnos si están siendo dañados por un abusador? En el libro arriba mencionado, la doctora Hammel Zabin señala que cuando un niño realice una confidencia por primera vez, hay que dar respuestas afirmativas (“debes de haberte sentido muy mal cuando te dijo eso”) en vez de frases sentenciosas (“seguro él tuvo una razón”), declaraciones de culpa (“¿qué hiciste para provocar esa reacción en él?”) o, el error más habitual entre los padres, dar consejos no solicitados antes de entender bien a bien lo que pasó (“lo que tienes que hacer es…”). Esta actitud hará que el menor hable con mayor libertad.

El secretismo es una herramienta muy usada por los violadores porque es muy común que se aplique en la casa. Más en México, donde es típico que las familias se la vivan guardando secretos a otros integrantes de la misma, manejándose con frases como “te voy a contar lo que hizo tu hermana pero no se lo digas a tu abuela o no habrá regalo de cumpleaños”; “no le diremos a tu papá para que no te regañe”, etcétera. Por ello, hay que plantearse las consecuencias de pedir a un hijo que guarde secretos, incluso los supuestamente inofensivos, que condicionan al/la chiquill@ a ocultar cosas.

Es útil intentar plantear preguntas abiertas para obtener más información al hablar con un hijo (“¿qué pasó entonces?” en lugar de “¿fue entonces cuando lo hizo?”), cuidar nuestra postura al escucharlos (no cruzar los brazos sobre el pecho, ponernos a la altura de sus ojos, tratar de no mostrar enojo, miedo o sorpresa hasta conocer toda la historia). “La comunicación abierta y sincera es la herramienta más poderosa que tenemos como padres para proteger a nuestros hijos de los pederastas”, señala Amy.

Si no nos dicen nada pero notamos algo raro, ¿qué “pistas” nos podrían revelar que nuestro hijo o hija (pariente, alumno) está sufriendo un abuso sexual? Suelen presentar baja autoestima, comienzan a desconfiar de los adultos, tienen tendencias suicidas, pesadillas y miedos nocturnos (no es lo mismo un mal sueño que la negación diaria a irse a la cama, llorar antes de dormir, querer pernoctar en la habitación de un hermano/a, orinar la cama siendo mayor de cuatro años), se causan heridas o dolor, tienen conocimiento excesivo sobre práticas eróticas, abusan sexualmente de otros niños, se mantienen aislad@, se muerden las uñas, se chupan el dedo o se mecen, afirman que están sucios, se niegan a ir a la escuela y al terminar las clases salen tristes, tiene reacciones neuróticas como obsesiones o fobias, presentan agresividad excesiva, no se desarrollan bien, lloran por cualquier cosa, utilizan sus juguetes para representar lo que están viviendo, no comen ni hablan mucho, se comportan como bebé o persona mayor.

Las muestras físicas de abuso sexual reciente incluyen dificultad al caminar o sentarse; ropa rota, manchada o con sangre; dolor y picazón en el área genital; moretones o sangrado en los genitales, boca, brazos; infecciones de transmisión sexual o embarazo, infecciones urinarias o padecimientos genitales.

La próxima semana escribiré sobre la manera en que podemos prevenir el abuso infantil, el proceso de recuperación de sus daños y la labor de Miguel Adame, mexicano que creó el movimiento A.S.I. ¡Nunca Más! y es fundador de la Red Hispanoamericana contra el Abuso Sexual Infantil. En su página, migueladame.blogspot.mx, se puede encontrar información valiosísima, además de un foro de sobrevivientes y el Cómic de Ana, que ha servido a niñ@s y adolescentes violentad@s para que hablen sobre su vivencia.

Él, junto con el artista gráfico Iván Tapia, está pidiendo fondos para concretar su proyecto Nunca más gritos sin voz, cuya principal meta es la prevención del abuso infantil. Desean escribir un web cómic durante diez semanas consecutivas, desarrollando cinco historias distintas que hablen de abuso sexual infantil, bullying y grooming. Pueden aportar desde un peso hasta 800, que servirán para difundir el cómic, imprimirlo masivamente y grabar un DVD de distribución gratuita.

Cooperen en http://fondeadora.mx/projects/nunca-mas-gritos-sin-voz. Como dice el título, hagamos lo que está en nuestras manos para que no haya más gritos sin voz de pequeños inocentes.

Verónica Maza Bustamante

Fuente: Milenio

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