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Urgen acciones contra maltrato infantil

| 26 Febrero, 2014 at 09:48 am

Zacatecas, Zacatecas.- Se requieren acciones inmediatas para la atención integral y prevención del maltrato infantil, pues las consecuencias de éste pueden ser graves, y en ocasiones la víctima puede fallecer como consecuencia, señaló el investigador Arturo Loredo Abdalá al ofrecer la conferencia “Maltrato infantil en México”, en donde estableció que el 25 por ciento de los niños y adolescentes sufren de bullying.

El también llamado acoso escolar o laboral, es una forma de abuso que puede existir en cualquier ámbito donde convive un grupo de personas, pero ocurre con más frecuencia en el ámbito escolar de niños y adolescentes, afirmó el jefe de la Clínica del Niño Maltratado del Instituto Nacional de Pediatría.

Explicó que los maltratos que puede sufrir un niño son físicos, abuso sexual, privación emocional o social.

Esta forma de violencia tiene algunas peculiaridades porque ocurre generalmente en individuos que viven la etapa temprana o intermedia de su adolescencia.

Se distingue por ser una agresión crónica y recurrente ejercida por uno o varios jóvenes con repercusiones biopsicosociales.

Este fenómeno se presenta cuando una o más personas ejercen un comportamiento lesivo, intencional y recurrente contra uno o más individuos.

También se caracteriza por ser un abuso sistemático del poder y esta conducta puede expresarse como agresiones físicas, verbales, psicológicas y sociales, con consecuencias no sólo en la víctima, sino en el agresor y los observadores.

Informó que la Clínica de Atención Integral al Niño Maltratado (CAINM) del Instituto Nacional de Pediatría ha estudiado durante más de veinte años el fenómeno y ha encontrado que existen diferentes formas de maltrato hacia los menores de edad.

Los actores comparten características como la exposición crónica a patrones de convivencia violentos, ya que tanto el agresor como la víctima viven en ambientes de hostilidad tanto familiar como escolar, incluso hay patrones violentos en el área de recreación y deporte.

Al final, ambos (blanco y agresor) tienen mayor riesgo de sufrir síntomas depresivos e ideación suicida, pasando por trastornos del sueño, dolor de cabeza, dolor abdominal, mareos, malestar general, ansiedad, baja autoestima, sensación de rechazo social, aislamiento, marginación y en general una autopercepción de minusvalía, física, social y hasta económica.

Loredo Abdalá indicó que los efectos negativos suelen extenderse hasta otros ambientes como el ámbito escolar, al producir mayores índices de trastornos afectivos ya que presentan ansiedad, ausentismo, menor rendimiento académico, abandono escolar, generación de agresores y de víctimas-agresores, inseguridad, desintegración, insalubridad, violencia y circunstancias que favorecen la réplica del fenómeno.

En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2006, mostró que los adolescentes siguen denunciando sufrir diferentes formas de violencia.

Los golpes directos, seguido por conductas consideradas por ellos como maltrato, abuso sexual y otras, son las expresiones más comunes.

Cerca del 25 por ciento de las víctimas manifiesta haber sufrido violencia en las escuelas.

Loredo dijo que es necesario mejorar los estilos de crianza en las familias, el papel que desempeñan los profesionales de la educación es determinante para estructurar ambientes escolares que se distingan por la armonía, una sana convivencia y el óptimo desarrollo académico de sus integrantes.

Loredo Abdalá precisó que en el contexto del maltrato infantil se tiene que considerar si el agresor o agresora fueron maltratados cuando niños, o bien es resultado de factores socio-familiares que favorecen su existencia.

En la actualidad lo normal es que se efectúe prevención secundaria cuando se evita que un menor maltratado sea nuevamente agredido, y ahora con el conocimiento de la neurobiología del niño maltratado se intenta establecer una acción de prevención terciaria para evitar que esta víctima se convierta en maltratador cuando desempeñe el papel de padre o madre.

Añadió que ante la proliferación de este fenómeno, la Organización Mundial de la Salud lo ha calificado como un problema de salud pública y para hacer frente a esta patología médico-social se requieren diversas acciones académicas y de investigación, así como contar con la participación de la sociedad civil mediante procesos interdisciplinarios, interinstitucionales e internacionales, tendientes a profundizar en el conocimiento de las causas, manifestaciones clínicas y las consecuencias que la violencia contra los niños y adolescentes generan.

El maltrato infantil se ha constituido ya en un problema médico-social-legal que flagela al mundo, ya que 10 por ciento de cualquier comunidad pediátrica puede ser víctima de una agresión intencional diversa, y sólo uno por ciento es diagnosticada o tratada integralmente, situación que también es una realidad en México,

La necesidad de atender el maltrato infantil es urgente, ya que se estima que entre 55 y 85 por ciento de menores que sufren maltrato -dependiendo de sus condiciones socioeconómicas y el ambiente social en que crecen-, al llegar a adultos se convierten en “padres maltratadores”.

Hoy se sabe que en las primarias los infantes practican fundamentalmente el acoso físico, pero cuando los chicos crecen y llegan a las secundarias el patrón se invierte, y se presenta el bullying psicológico, aunque no menos grave, “porque puede derivar en el suicidio del adolescente”.

Comentó que los menores sujetos a maltrato o bullying se enfrentan todos los días a tres tipos de violencia: la ambiental, la social que producen los cárteles del narcotráfico y la familiar.

Pidió a los padres de familia y maestros revisar las conductas sociales y los problemas de salud que indican maltrato infantil y que no se ha dimensionado, como la obesidad.

“Hay una pandemia que es el sobrepeso infantil en México, y de eso somos responsables los adultos”, subrayó.

Otros “efectos visibles” del maltrato que se han descubierto recientemente, refirió el especialista, se detectan muchos años después.

Por ejemplo, “18 por ciento de mujeres jóvenes obesas fueron víctimas de maltrato infantil, particularmente de abuso sexual”.

Desde hace algunos años, el doctor Arturo Loredo Abdalá, director de la Clínica de Atención Integral del Niño Maltratado, y un grupo de investigadores decidieron hacer una investigación sobre bullying cuando descubrieron que una gran cantidad de niños llegaban a los hospitales con narices rotas, descalabros o contusiones por haber sido arrojados de las escaleras de las escuelas, así como otros incidentes que provocaban dichas lesiones.

Esta investigación se inició a finales de 2007 y concluyó en 2008.

La intimidación ocurre cuando los niños o adolescentes son atormentados, física o emocionalmente, y de manera continua, por otro u otros con más poder.

Entre los motivos principales para molestar a las víctimas están su apariencia, nivel y orientación sexual, y en general, el hecho de que no encajen con los demás.

Las señales que deben poner en alerta a padres de familia y profesores sobre si un menor sufre este abuso son: una súbita caída en el rendimiento escolar, ansiedad, depresión o pretextos para no ir a clases.

El niño o niña también puede padecer terrores nocturnos o incapacidad para controlar sus esfínteres.

Su desesperación es tal que puede recurrir al suicidio o, al contrario, herir a su agresor.

Fuente: El Sol de Zacatecas

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