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Cómo prevenir el abuso infantil

| 26 Mayo, 2015 at 09:39 am

Lo que madres y los padres deben tener en cuenta para cuidar a los niños y las niñas.

Las denuncias de violaciones a niños y niñas obligan a un debate necesario como sociedad: ¿Qué necesitamos hacer para proteger a los pequeños si las instituciones, como la familia, que supuestamente están para protegerlos, no funcionan?

Hay cinco casos de niñas embarazadas tras violaciones. Lo más inquietante es que los acusados resultan ser padres biológicos y padrastros.

¿Qué pueden hacer quienes creen que otra sociedad es posible? Primero, deconstruir el poder machista que sostiene la estructura mental de que otra persona puede ser dueña de otros, de sus cuerpos y pueden “usar y abusar” de esos cuerpos. Esto puede llevar toda la vida, porque es una forma de entender el mundo de manera diferente.

Margarita Rehnfeldt, Coordinadora del Área Educación de la Sexualidad, de la organización Base Educativa y Comunitaria de Apoyo (BECA) publicó hace unos años un “Manual para la prevención del abuso sexual de niños y niñas”, dirigido a educadores y que plantean algunos consejos fundamentales para docentes y padres. La autora nos permite compartir los siguientes consejo:

1-Enseñarles que sus cuerpos les pertenecen y nadie tiene el derecho a tocarlos.

Las niñas y los niños son dueños de sus cuerpos, y aún cuando se les enseñe a obedecer a los adultos, tienen que saber que cuando alguien quiere tocarlos o les toca, y eso les molesta o les hace sentir incómodos/as, tienen derecho a decir que NO, aun cuando el que les toca es un familiar u otra persona allegada.

2-Enseñarles que hay distintas formas de contacto.

La idea principal es ayudar a los niños y niñas a comprender que hay una variedad de formas de contactos y que no todos tienen por qué ser tolerados o aceptados. Por ejemplo, podemos hablar con ellos acerca de los contactos apropiados como abrazos cariñosos, besos en la mejilla, tomarse de la mano, etc., que les hace sentirse bien, amados y protegidos. Los contactos inapropiados como golpes, pinchazos y cualquier otra forma de tocar que los haga sentirse incómodos, que los confunda o les dé miedo. Para comprender mejor estos últimos, podemos conversar con los niños y niñas sobre cómo se sentirían y cuáles serían sus reacciones si alguien tocara sus partes íntimas, o si se les pidiese que hicieran algo a escondidas.

3-Los niños y niñas deben guiarse por su intuición.

En este punto se debe reforzar a los mismos a creer en sus propias reacciones y sentimientos. Si ellos sienten que algo está mal o es inapropiado en una situación dada, probablemente están en lo cierto y deben contar o preguntárselo a alguna persona de confianza si no están seguros de lo ocurrido. Es muy importante enseñarles a dejarse guiar por su intuición, para que así puedan identificar alguna conducta que puede convertirse en abuso sexual.

4- Debemos hablar con las niñas y los niños sobre las formas asertivas de actuar ante una situación de abuso.

Contar: Es conveniente recalcar con las niñas y los niños, que siempre pueden contarles a sus padres, madres u otras personas de confianza si el comportamiento de alguien los hace sentir incómodos o si alguien les toca sus partes íntimas o los obliga a tocar las suyas. En caso de que la primera persona a quien acudan no les crea o no haga nada al respecto, deben contárselo a otros hasta que alguien les crea.

Pedir ayuda: Hablar con los niños y las niñas acerca de la importancia de pedir ayuda a alguien de confianza. Podemos sugerirles nombres como la mamá, el papá, una compañera, la madre de ésta, o la maestra, ya que siempre es más fácil resolver el problema cuando se cuenta con ayuda de otra persona.

Decir NO: Se enfatiza nuevamente que las niñas y los niños son dueños de sus cuerpos; por lo tanto tienen derecho a decir NO si alguien les toca o les pide tocar sus partes privadas, o ante cualquier situación que les disguste.

No guardar el secreto: Como ya habíamos señalado en las características del abuso sexual, el secreto es uno de los elementos que hace que el abuso se siga manteniendo; de ahí la importancia de insistir en contar y en pedir ayuda, pues si el secreto continúa hay muy pocas probabilidades de terminar con el abuso. Ningún adulto tiene derecho a exigirle a los niños/as que guarden un secreto. Se puede hablar con los alumnos acerca de la diferencia entre un secreto malo y uno bueno. Un secreto bueno es algo agradable y divertido que tarde o temprano se puede compartir con otras personas. Ej.: un regalo de cumpleaños, una fiesta sorpresa. Pero un secreto malo es algo que nos molesta, que nos hace sentir mal y que se pide que nunca se cuente a nadie.

El manual, dirigido a las y los docentes de Educación Escolar Básica, da algunas herramientas para trabajar en clase con los docentes. Uno de las herramientas es un cuento titulado “No es tu culpa” y que cuenta la historia de un abuso:

No es tu culpa

Judith A. Jance

-¿Adivina qué? – dijo la mamá cuando Teresa entró a la cocina.

-Tía Ana y tío José van a venir hoy de visita para pasar unos días con nosotros -.

Teresa miró su taza de café y de repente se sintió enferma.

-No tengo hambre – dijo, y empujó la taza. Su mamá le miró bien y le preguntó:

-¿Qué te pasa mi hija, te duele algo?.

Teresa bajó su cabeza y dijo:

-No le aguanto a tío José –

-Pero, ¿por qué mi hija?. Si él te quiere mucho, siempre te trae regalos, es tan bueno tu tío -.

-No me importa – dijo Teresa. – Con tía Ana da gusto, pero con él no -.

-Ay esta Teresa – dijo su mamá, mientras Teresa se fue a su pieza a cambiarse de ropa para irse a la escuela.

-Ay, ojalá esté verdaderamente enferma, así estaría en el hospital y no voy a tener que verle a tío José mientras está en casa – pensó, mientras se estaba vistiendo.

-¡Apúrate, vas a llegar tarde a la escuela! -dijo su mamá.

Durante la clase, Teresa no podía dejar de pensar en su tío José. Se acordaba de lo que había ocurrido en las vacaciones pasadas cuando fue a la casa de su tía Ana. Ella entró a bañarse y su tío entró detrás de ella, le dijo que le iba a ayudar a bañarse.

-Puedo bañarme yo sola tío, salí nomás afuera – le dijo Teresa.

Pero su tío no salió, le sacó su ropa y le tocó las partes donde ella no quería que le toque, de una forma que Teresa sabía que estaba mal. Y así cada vez que pensaba en eso, ella se ponía toda roja de vergüenza. El tío José le dijo que ella era demasiado linda y que no podía atajarse.

-Teresa, atendé la clase – le dijo su profesora, la Srta. Nancy.

De repente Teresa empezó a lagrimear. Quería llorar pero se atajó, porque si lloraba tenía que contarle a la profesora lo que había pasado y su tío José le había dicho que no le cuente a nadie. Él le había dicho que su mamá y su tía Ana se iban a enojar con él si contaba lo que pasó.

Desde aquel día Teresa se sintió mal, sola y con mucho miedo porque pensaba que todo fue por su culpa.

Después del recreo Teresa se sintió enferma y su profesora le dijo que podía irse nomás a su casa. Ella se fue a pesar de que no quería irse. Quería escaparse, irse lejos pero no sabía dónde ir. Para colmo su mamá no estaba en la casa. Estaba en su trabajo.

Cuando entró a su casa, olió el olor del cigarro de su tío José.

-Ndee… ya llegó si que tío José. Por qué lo que el micro no chocó y se murió mba´e pensó Teresa. La tía Ana le vio y le dijo:

-Hola Teresa, ¿cómo estás?.

-Estoy bien – dijo ella despacito.

El tío José venía detrás de la tía Ana y traía en su mano un regalo.

Él le dijo:

-Teresita, cada vez que te vemos estás más linda, y con este regalo te vas a ver más linda todavía.

Cuando escuchó eso si que se sintió más mal todavía. Agarró el regalo y se fue corriendo a su pieza, trancó la puerta y abrió el regalo. Era un lindo vestido rosado con volados. Ella odió ese vestido porque si se ponía iba a ser más linda todavía, y ella quería ser fea. Entonces ella agarró el vestido, lo arrugó todito y lo tiró en una esquina.

En ese momento alguien golpeó la puerta. Teresa miró por la cerradura y vio que era su tío José y que iba a entrar a su pieza.

Ella se asustó demasiado grande y pensó que tenía que escaparse, que no podía quedar allí. Miró por todos lados y vio la ventana, la abrió y saltó al patio y se escapó por detrás de la casa.

Miró por todos lados para ver si alguien la seguía, y se fue corriendo otra vez a la escuela. Por el camino, le encontró a su profesora. Ella le dijo:

-Teresita, ¿qué te pasa?, ¿por qué viniste otra vez si estás enferma? -Teresa no podía hablar, solamente temblaba. La profesora le llevó a la escuela y cerró la puerta de la clase.

Al comienzo Teresa empezó a llorar. Después de un rato recién le pudo contar a la profesora algo. Entonces le dijo lo que había ocurrido en las vacaciones pasadas en la casa de su tío José.

La profesora le escuchó en silencio y cuando terminó de contar lo que el tío José había hecho con ella, le secó las lágrimas y le abrazó.

-Hiciste muy bien al contarme esto – le dijo. Ahora mismo voy a mandar a llamarle a tu mamá -.

Tersita se asustó y casi gritó:

-No, por favor. Tío José me dijo que no le cuente a nadie. Él dijo que mamá y tía Ana se iban a enojar conmigo, que era mi culpa lo que pasó.

La profesora negó con la cabeza y le dijo:

-No mi hija, no es tu culpa. Escúchame bien. Nunca fue tu culpa. Es la culpa de tu tío José y de nadie más -.

-Pero no quiero causarle problemas – dijo Teresa.

-Querida, hiciste muy bien en contarme todo. Solamente así tu tío José no le va a poder hacer más daño a ninguna otra niña -.

La profesora le mandó llamar a su mamá por un nene. Ella vino rápidamente.

Llegó muy preocupada y le dijo:

-Qué te pasa mi hija, ¿estás enferma?.

Entonces, la maestra le contó toda la historia a su mamá. Teresa estaba sentada al lado de su mamá con mucho miedo de mirarla a la cara. Teresa vio que su mamá estaba muy enojada, ella estaba segura de que su tío José tenía razón. Su mamá estaba enojada con ella y le iba a castigar.

Entonces su mamá le miró y le dijo:

-Lo que pasó no es tu culpa Teresa. Vos sos una niña muy valiente al contarnos todo lo que pasó. Estoy muy orgullosa de vos. Pero ahora yo tengo que ir a hablar con tía Ana y tío José-.

Su mamá le dijo a la profesora:

-¿Puede quedarse Teresa un ratito con Ud.? -.

La profesora sonrió y dijo:

-Claro que sí. Todo el tiempo que Ud. quiera.

La mamá se arrodilló al lado de Teresa y le dijo:

-Es una lástima que haya pasado esto, pero no te vayas a preocupar mi hija, te vas a quedar con la profesora. Yo voy a ir a casa para decirle a tío José y a tía Ana que se vayan a su casa ahora mismo. Después voy a venir a buscarte. Te quiero mucho. Todo va a salir muy bien. Ya vas a ver.

Entonces Teresa le abrazó fuerte a su mamá. Había sido que no era su culpa. El saber que su mamá le creía y estaba de su lado le hizo sentir mucho mejor.

DÓNDE DENUNCIAR CASOS DE ABUSOS

FONOAYUDA

El número telefónico 137 es una línea gratuita para todo el país, a la que cualquier persona puede llamar para hacer una denuncia de abusos y todo tipo de violencia hacia niñas, niños y adolescentes.

CODENI y otras instancias

Las denuncias también pueden hacerse recurriendo a las Consejerías Municipales de la Niñez y la Adolescencia (CODENI), a las Fiscalías de la Niñez y de la Adolescencia, así como las Comisarías. Las CODENI funcionan en la mayoría de las Municipalidades de todo el país.

División de Atención Especializada a Niños, Niñas, Adolescentes y Mujeres víctimas de violencia.Este servicio se inició a fines del año 2008 con la creación de un Comité Interinstitucional que incluye al Ministerio del Interior, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, la Secretaría de la Mujer de la República del Paraguay y la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia con el objetivo de articular la estrategia de acción frente a la violencia intrafamiliar.

Oficinas de la División de Atención Especializada:

Comisaría 7.a Metropolitana.

Tel.: (021) 228518

Avda. Eusebio Ayala c/ Morquio, Asunción

Comisaría 6.a Metropolitana

Tel.: (021) 204876

Avda. Mariscal López c/ Kubitschek, Asunción

(Al lado del Policlínico Rigoberto Caballero)

Comisaría 15.a Metropolitana

Tel.: (021) 557500

Avda. Fernando de la Mora c/ Avda. De la Victoria, Asunción

Dirección de Derechos Humanos-Ministerio del Interior

Tel.: (021) 4152024 y (021) 4152027

Manduvirá casi Chile, Asunción

En Ñemby: Comisaría 7.a

Tel.: (021) 960302

Independencia Nacional 671 c/ La Franconi

En Encarnación: Comisaría de Atención Primaria a Mujeres, Niñas, Niños y Adolescentes

Tel.: (071) 205043

Lomas Valentinas y Padre José Kreusser

En Villarrica: Comisaría 4.a

Tel.: (0541) 42580

Fundadores del Sur e/ Ybaté

Fuente: Paraguay

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