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¡Bienvenido a CPIU español! 25 de Abril, 2017

Artículos

 

LAVANGUARDIA.es

‘Save the Children’ denuncia abusos sexuales a niños por parte de cooperantes y fuerzas de la ONU

Más de 20 organizaciones humanitarias han sido relacionadas con estos casos, que en su mayoría no salen a la luz

Londres. (Reuters/EP).- La organización no gubernamental Save the Children denunció hoy que el abuso sexual a menores por parte de trabajadores humanitarios y fuerzas de paz es común y afirmó que los esfuerzos para proteger a las víctimas son inadecuados.

Un estudio de la organización asegura que en las situaciones de emergencia hay niveles significativos de abuso que en la mayoría de los casos no se denuncia, y agregó que, a menos que no se silencie, los intentos para eliminar la explotación “seguirán teniendo fallos”.

Las acusaciones de abuso sexual por parte de fuerzas de paz de Naciones Unidas y trabajadores humanitarios en todo el mundo han aumentado en los últimos años y la ONU está investigando denuncias contra sus soldados en zonas como Haití, Liberia, Costa de Marfil y la República Democrática del Congo (RDC). Pese a que la ONU y algunas organizaciones no gubernamentales estaban incrementando sus esfuerzos para tratar el problema, Save the Children estima que debe establecerse un “guardián global” este año para observar los “intentos de eliminación del abuso y abogar por respuestas efectivas”.

Save the Children basó su informe en varias visitas efectuadas el año pasado a Haití, el sur de Sudán y Costa de Marfil. Así, creó 38 grupos de discusión con 250 niños y 90 adultos, seguidos por entrevistas en profundidad con algunos de ellos e investigaciones.

El estudio descubrió un amplio rango de explotación y abuso: niños intercambiando sexo por comida, sexo forzado, abuso sexual verbal, prostitución infantil, pornografía infantil, esclavitud sexual, ataque sexual y tráfico de niños.

Los grupos de discusión identificaron a niños de tan sólo seis años como víctimas de abusos, pero la mayoría tenía entre 14 y 15 años. De los 38 grupos, 20 identificaron a las fuerzas de paz de la ONU como los posibles sospechosos, aunque un total de 23 organizaciones humanitarias, de paz y seguridad fueron asociadas con casos de abuso sexual en los tres países. “Todas las agencias humanitarias y de paz que trabajan en situaciones de emergencia, incluida Save the Children, deben aceptar el hecho de que son vulnerables a este problema y tratarlo directamente”, explicó Jasmine Whitbread, directora de la ONG en Reino Unido.

Prefieren niñas pequeñas
Más de la mitad de los niños que participaron en el estudio destacaron casos de tocamientos y sexo forzado. De este grupo, el 18 y 23 por ciento recordó diez ó más de estos incidentes, respectivamente.

“Nos piden especialmente niñas de nuestra edad. Generalmente son entre ocho y diez hombres que comparten a dos o tres niñas. Cuando sugiero una chica más grande, ellos dicen que quieren una niña pequeña”, explicó un niño de 14 años que trabaja en un campo de fuerzas de paz en Costa de Marfil al equipo de investigación de Save the Children.

Sexo infantil, negocio perverso, niñez destruida

 

 En el mundo, unos 8 millones y medio de niños y niñas están atrapados en las peores formas de trabajo ilegal, degradante y peligroso, en condiciones de esclavitud. 1,8 millones de ellos son explotados sexualmente con fines comerciales.

Paola Assone

El consorcio internacional ECPAT (End Child Prostitution, Child Pornography,and Trafficking of Children for Sexual Purposes – Acabemos con la prostitución infantil, la pornografía infantil, y el tráfico de menores con propósitos sexuales), define la explotación sexual infantil como “la violación de los derechos fundamentales de los niños y las niñas. Comprende el abuso sexual por parte de un adulto y su remuneración económica o en especie, tanto para el propio niño o niña, como para terceras personas. El menor es tratado como un objeto sexual y comercial. La explotación sexual comercial de la infancia constituye una forma de coerción y de violencia contra ésta y representa, junto con el trabajo infantil, una de las peores formas contemporáneas de esclavitud”.Según Save the Children, las cuatro modalidades específicas de la explotación sexual infantil son: la prostitución infantil, la pornografía infantil, el turismo sexual y la venta y tráfico de niños y niñas o trata infantil. Esta última es la práctica a través de la cual, por secuestro o compra, cada año se maneja a más de 1 millón de menores como mercancía dentro o fuera de su país de origen. La posibilidad de viajar por el mundo de forma más barata, junto con el aumento de los flujos migratorios, ha hecho más fácil traficar con niños de un país a otro, algo que las mafias organizadas han aprovechado para la explotación sexual infantil comercial. Hoy en EE.UU. y países del Caribe está en aumento el número de niños víctimas de la trata destinados al turismo sexual internacional.UNICEF y la Organización Mundial del Trabajo aseguran que la prostitución infantil afecta a 1,8 millones de niños en todo el mundo, principalmente en el sudeste asiático y Latinoamérica; una práctica que mueve cerca de 12.000 millones de dólares al año, el tercer negocio ilegal más beneficioso por detrás del tráfico de drogas y del comercio de armas. En América Latina, los centros de explotación sexual infantil coinciden, mayormente, con países o regiones con alta afluencia de turismo extranjero. Así, en Brasil hay medio millón de niños y niñas explotados sexualmente con fines comerciales; en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina hay unos 3.500 niños en burdeles y clubes; y las cifras se disparan en países como Colombia, República Dominicana o Cuba. La lucha contra esta problemática resulta muy difícil frente a la existencia, en muchas de las sociedades que la padecen, de una cierta “aceptación social” que asocia sexualidad a juventud y legitima las relaciones entre jóvenes y adultos. En América Latina, la edad de consentimiento legal para las relaciones sexuales oscila entre los 12 años en Uruguay, los 14 años en Colombia, los 16 años en Cuba y los 18 años en República Dominicana.

Turismo sexual

En su informe “Rompamos las cadenas de la esclavitud infantil”, Save the Children explica que este nuevo “tipo” de turismo es la práctica de abusadores que escogen deliberadamente destinos donde saben que pueden pagar para mantener relaciones sexuales con niños, violándoles y forzándoles a posar para ser fotografiados en posturas sexualmente humillantes. Estas actividades se desarrollan gracias a los clientes “locales”, de los “paraísos del sexo”, y de los denominados “turistas sexuales”. Desde 1980, cuando ongs internacionales adoptaron esta definición para denunciar el tipo de turismo que se estaba desarrollando, el turismo sexual ha crecido tan rápidamente que hoy es en un negocio lucrativo en el cual están involucradas miles de personas. Anualmente, supone una fuerte contribución al empleo y una importante entrada de ingresos en los países donde se desarrolla. Incluso las autoridades gubernamentales reciben beneficios económicos, unas veces legales, tasas de licencia e impuestos de los hoteles, bares, restaurantes y casas de juego. Otras ilegales, procedentes de sobornos, asegura la Fundación Renacer, que lucha contra la explotación sexual infantil en Colombia, país en el que la cifra de niños explotados sexualmente media los 20 mil.

Matrimonio forzozo

Se habla de matrimonios forzosos cuando, al menos, uno de los miembros de la pareja no da su consentimiento y es obligado a casarse. En el citado informe, esta misma organización asegura que, 100 millones de niñas contraerán matrimonio antes de cumplir 18 años, en la próxima década, obligadas por sus padres u otros familiares. Las niñas son siempre las más afectadas por esta esclavitud infantil, y quienes sufren las consecuencias más severas: intimidación, secuestros, violaciones y asesinatos. Una niña o una mujer obligada a casarse, se convierte en una esclava, forzada a vivir y dormir con su marido, y confinada a permanecer en el interior del hogar; negándoles la educación, poder trabajar fuera de casa y convertidas en dependientes totales de sus maridos.

Las causas de siempre

La pobreza crónica es una de las razones más importantes para que los niños estén en riesgo de explotación. Las crisis económicas, el aumento del desempleo y factores sociales y políticos contribuyen a un aumento sin precedentes en la explotación sexual infantil. Las guerras y los desastres naturales son períodos claves en la intensificación de los índices de explotación sexual como medida desesperada de supervivencia.Las organizaciones que atacan esta práctica ilegal aseguran que el número de niños explotados sexualmente con fines comerciales va en aumento y la prostitución infantil los atrapa, cada vez, a más temprana edad. Falsas creencias como la de no contraer enfermedades de transmisión sexual como el VIH/SIDA si se mantienen relaciones sexuales con niños y niñas, favorecen este aumento.

Las consecuencias

Una vez introducido en el mercado del sexo, las posibilidades de encontrar fuentes de ingreso alternativas son casi nulas para el menor involucrado: la falta de una formación adecuada, las posibles enfermedades contraídas o el estigma social que implica haber trabajado en el comercio sexual suponen grandes obstáculos para reinsertarse en la sociedad con un trabajo digno, afirma Save the Children. La explotación sexual tiene un impacto devastador para cualquier niño. Permanecen bajo el control total de sus abusadores, son utilizados como mercancías, sufren violaciones y palizas y, en ocasiones, son torturados. Viven con un alto riesgo de sufrir problemas de salud, física y mental de larga duración, como el VIHSIDA. Rara vez reciben algo de dinero, tan sólo comida y un sitio para dormir para que puedan seguir trabajando. Incluso aquellos que regresan a casa se enfrentarán a una tremenda estigmatización, especialmente porque no han ganado dinero o han estado involucrados en el mundo de la prostitución.

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Recomendaciones para proteger a los jóvenes del ciberbullying

Hace ya años el problema de algunos jóvenes y sus famílias era el bullying, ahora no sólo eso, también nos invade el ciberbullying. Trend Micro, ante esta situación preocupante, pone al alcance de todos nosotros recomendaciones para proteger a los jóvenes del ciberbullying o ciber-acoso.

Se considera ciberbullying molestar, intimidar, excluir o maltratar de forma deliberada a otros jóvenes mediante internet o el teléfono móvil, generalmente por parte de compañeros de clase de la víctima. El ciberbullying puede darse en acciones tales como el envío de mensajes amenazadores o imágenes humillantes, la difusión de secretos o información errónea en chats, la distribución de contenidos hirientes por email o publicar datos falsos y acosar en redes sociales, acciones que pueden ser consideradas un delito penal.

Las recomendaciones que Trend Micro ofrece a los padres para proteger a los jóvenes del ciberbullying se enfocan tanto para las víctimas como los intimidadores, y son las siguientes, esto es lo que tenemos que transmitir a nuestros jóvenes:

  • Piensa en lo que vas a postear. Sé precavido o cuidadoso con cualquier información personal que compartas online, incluso con aquellos que conoces, con los emails privados, las conversaciones y los mensajes de texto. Recuerda que la información podría ser publicada por cualquiera con quién la compartas.
  • Guarda las pruebas. Si la actitud acosadora persiste, pide ayuda a tus padres u otros adultos para recuperar los mensajes ofensivos, fotos o copias de las conversaciones online. Las formas más graves de ciberbullying deben ser comunicadas a la policía.
  • Sé agradable online. Esto puede sonar simple, pero si haces comentarios irrespetuosos en la Red existe mayor probabilidad de que te conviertas en víctima de ciberbullying. Trata a la gente como a ti te gustaría que te trataran.
  • No participes. Aunque tú no seas el agresor no te conviertas en su cómplice, es decir, no permanezcas indiferente ante un acosador. Defiende a la víctima y comenta la situación a tus padres, profesores u otros adultos que tengan capacidad para informar y actuar ante el mal comportamiento.
  • No seas vengativo. Si alguien dice o hace algo online que te incomoda, es mejor que lo ignores o bien bloquees su contacto. Tomar represalias puede servir únicamente para que el acoso continúe.
  • Informa de las malas conductas a un conocido. Si alguien continúa haciéndote cyberbullying (online o por teléfono móvil), díselo a tus padres, profesores o a otros adultos en los que confíes.
  • Comunica la existencia de malas conductas al proveedor de servicio de email, telefonía, mensajería instantánea, redes sociales o cualquier otro servicio online. Es importante que estos estén informados del uso que las personas hacen de sus servicios. Si el contenido es ilegal o no cumple con los términos del servicio, pueden eliminar el contenido denigrante de Internet. Si la actitud es bastante extrema, también puede proporcionar la información de la cuenta y el contenido a las fuerzas de seguridad para cumplir con los procesos legales.

 

Pornografía infantil crea dependencia; de consumidor a delincuente pederasta hay un solo paso

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El 30 por ciento de los consumidores de materiales audiovisuales de pornografía infantil, termina por buscar tener relaciones con un menor de edad, es decir, pasa de ser un espectador a un participante activo, por lo tanto se convierte en delincuente.

En México no hay condiciones para que se respeten los derechos humanos de los niños. Somos el segundo país productor de pornografía infantil, primer lugar en el mundo de habla hispana en número de foros de pederastas por Internet y, según la investigadora de la UNAM Raquel Pastor Escobar, el estado mexicano no tiene las políticas públicas para combatir ese delito.

 
 
 
 

 

 

En América Latina, la pornografía infantil se produce y consume de una manera similar. El Internet, los teléfonos celulares y las tecnologías de post producción de materiales ayudan a la propagación de menores de edad exhibidos sosteniendo relaciones sexuales o mostrando sus cuerpos.

A ello se une la gran burocracia que hay en las instituciones judiciales para que los delincuentes actúen a sus anchas.

Dimitri N. Senmache Artola es presidente de la Red Peruana contra la Pornografía Infantil. El presentó un diagnóstico completo durante el Segundo Congreso Internacional sobre Explotación sexual Infantil y Trata de Personas, realizado en Boca del Río.

 
 
 
 

 

 

El consumo de pornografía infantil comienza como una simple curiosidad y termina por crear dependencia, de ahí a buscar relaciones con niños hay un solo paso, explicó Senmache Artola.

En América Latina –dijo- los productores de pornografía infantil están muy por delante de las autoridades en cuando a utilización de tecnología y capacidad para usarla, con lo cual, la acción de la justicia es casi nula.

Cuenta que en alguna ocasión, la organización para la que él trabaja, descubrió un punto donde se producía pornografía de niños y tuvieron que pagar la gasolina de las patrullas que detuvieron a los delincuentes.

 

  

Cómo responder a niños preguntas de sexualidad

 
Si usted es de los padres y madres que espera aterrado las preguntas “incómodas” que sobre sexualidad normalmente hacen los niños, puede tomar ventaja y sentirse más tranquilo si antes se prepara para contestar.
Además de libros, videos e internet, tiene la opción de emplear muñecos sexuados para que, con sus hijos, juegue con algo más parecido a la realidad.
“Son muy útiles para educar sin los tabúes que suelen rodear a la sexualidad y especialmente a los genitales tanto masculinos como femeninos”, considera Karen del Castillo, psicóloga y educadora sexual infantil de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC).
Echar mano de este recurso ayuda a que los pequeños crezcan en un ambiente donde la sexualidad forma parte integral de la educación, agrega Del Castillo.
Algunos modelos están vestidos según el ambiente donde están creciendo niños y niñas: pueden estar vestidos con uniforme escolar o con la ropa de casa.
“También existen muñecos adolescentes con la vestimenta típica de los estudiantes de secundaria, pues incluso en esa etapa de la vida los muñecos pueden ser útiles para tratar problemas de autoestima o abuso sexual”, comenta Claudia Martin, gerente general de Muñecas y Artículos Artesanales, una de las empresas creadoras de estos muñecos.
La organización Nemi, que fabrica materiales educativos, incluso tiene un “juego de panzas”, que incluye cuatro cojines de diferente tamaño, con los que los niños pueden entender cómo crece un bebé dentro de la panza de mamá.
Cada uno de estos cojines, según del mes del embarazo del que se hable, se introduce a la bolsa que tiene un delantal de manta para que los niños se pongan.
Los muñecos sexuados ayudan a establecer lazos de comunicación “sin tapujos” sobre el tema, condición necesaria para fortalecer la autoestima de niños y niñas y prevenir el abuso sexual.
“A los niños se les puede decir: ‘ya vimos al muñeco desnudo y debes recordar que nadie lo puede tocar más que mamá y papá cuando los bañan o los cambian, y si alguien más los toca hay que decirle a mamá o papá’, y si es mamá o papá quien los toca, se lo puede decir a algún adulto en quien confía, como su abuelo o abuela'”, ejemplifica la educadora sexual.
También facilitan la enseñanza de hábitos de higiene y la aceptación del erotismo.
La utilidad de estos muñecos es cada vez más aprovechada para resolver conflictos emocionales, de niños y adultos, relacionados con la sexualidad.
“A los adultos les ayuda a reconciliarse con su cuerpo si sufrieron abuso sexual de niños o si tienen muy baja autoestima”, aclara Del Castillo.
Si usted mamá o papá está interesado en echar mano de este recurso, los educadores sexuales recomiendan que, para aprovecharlos mejor, antes se instruya con libros para tener presente el lenguaje adecuado para hablar de sexualidad; es decir, poder llamarle a las cosas por su nombre, por ejemplo.
Desarrollo psicosexual
Saber las potencialidades de aprendizaje psicosexual de niños y niñas, ayuda a los padres a aprovechar mejor cada etapa.
Desde el nacimiento a los 3 años
-Exploran su cuerpo para conocerlo físicamente y reconocer sensaciones.
-La fascinación por sus genitales es parte de esta etapa, por lo que las emociones que experimentan durante el baño o al tocar sus genitales les permite conocerse a sí mismos.
-Los padres pueden aprovechar esta etapa para explicarles cuáles de estas actividades se hacen en público o en privado.
De los 3 a los 5 años
-Empiezan a distinguir las diferencias y similitudes físicas entre hombres y mujeres y se ubican en la que pertenecen.
-Pueden aprender a identificar por su nombre a cada parte del cuerpo.
De los 5 a los 8 años
-Aunque permanece el interés por explorar el propio cuerpo, nace la curiosidad por conocer el de los pares.
-Se les puede enseñar las funciones de cada parte del cuerpo, cómo nacen los bebés y la importancia de mantener buenas relaciones sociales como la amistad, el amor y la comunicación

Siete pasos para prevenir el abuso sexual infantil

 Expertos recomiendan explicarles sobre la existencia de las agresiones sexuales, nunca dejarlos solos y fuera de la vista de un adulto confiable y mantener siempre presente que “cualquiera” puede convertirse en victimario. No por nada, más del 70% de los abusos son intrafamiliares.1.

Hábleles de las agresiones sexualesSus hijos deben saber de la existencia de abusos sexuales y de cómo éstos se producen. Si usted ha dado a sus niños reglas para su seguridad en otras áreas de su vida, las precauciones relativas al abuso sexual se convertirán en una parte natural de sus conversaciones sobre seguridad en general. Si cree no tener las herramientas para hablar de este tema con sus hijos pida ayuda a sus profesores o a su pediatra. Ellos saben cómo lograrlo sin que él o ella se sientan asustados o molestos. Aquí algunas reglas apropiadas para cada edad del niño:

  • 18 meses. Enseñe a su niño los nombres apropiados de las partes del cuerpo.
  • 3 a 5 años. Enseñe a su niño las “partes privadas” del cuerpo y a decir “NO” a cualquier oferta sexual. Déle respuestas directas a sus preguntas acerca del sexo.
  • 5 a 8 años. Explíquele la seguridad lejos de casa y la diferencia entre un cariño bueno y un cariño malo. Aliente a su hijo a platicar acerca de experiencias que le hayan dado miedo.
  • 8 a 12 años. Enséñele seguridad personal. Explíquele las reglas de conducta sexual aceptadas por la familia.
  • 13 a 18 años. Destaque la seguridad personal. Explíquele la violación, las enfermedades sexuales y el embarazo indeseado.

2. Atenta supervisión

El abuso infantil ocurre cuando un adulto está a solas con el niño. Su atenta supervisión es su mejor protección contra el abuso sexual. Nunca deje solos y fuera de su vista a los menores de edad. No permita que vayan a comprar solos, que acudan sin compañía a baños públicos (por ejemplo en los mall o restaurantes), que jueguen en la calle, mientras usted hace otras labores al interior de su casa y no puede vigilarlos, ni tampoco en el antejardín, si su vivienda no está con llave y cualquiera puede ingresar a ella. Basta un par de segundos para que un niño desaparezca.

3. Conozca a quien los cuida

Pida a otro adulto responsable y confiable que los cuide cuando usted mismo no pueda hacerlo. Trate de conocer bien a la persona con quien se queda su hijo. Si sus opciones son escasas y debe dejarlo a solas con alguien que no es su máxima confianza, procure que puedan ser observados por otras personas, como vecinos, o familiares, durante el día.

4. Autocuidado

Enséñele a sus hijos e hijas a velar por su propia seguridad, a no aceptar dinero o favores de extraños y a nunca pasear con alguien a quien no conocen. Dígales lo que pueden hacer si alguien se les acerca. Si una persona les mira o toca en una forma que no les gusta, deben contarlo enseguida. Hágale saber que pueden confiar en usted, pues siempre les va a creer y protegerlos. Explíqueles, también, que en caso de no estar usted presente, que busquen la ayuda de una persona mayor inmediatamente cuando un adulto les hace sentir incómodos o los asusta, así como que es correcto llamar la atención, gritar y crear un escándalo en estas situaciones.

5. Cualquiera puede agredirlos

Recuérdeles que muchos niños son víctimas de personas que ellos conocen y que es totalmente correcto decir no aun a parientes cercanos y amigos. Anímelos a decirles a usted u otro adulto inmediatamente si cualquiera los toca o va hacia ellos en forma que parece extraña. Hábleles de la existencia de abusos sexuales por personas familiares y conocidas, y no solamente de los que son cometidos por personas desconocidas. También pueden abusar de ellos familiares, amigos o vecinos. El 85% de los abusos se producen por personas conocidas.

6. Nadie puede tocarlos íntimamente

Solemos enseñar a nuestros hijos que siempre deben obedecer a las personas adultas, haciéndoles creer que éstas siempre saben lo que está bien. A veces, les obligamos a besar a personas cuando no desean hacerlo. Esta educación contribuye a que puedan producirse los abusos. Por eso, enséñeles que tienen derecho a la privacidad de su cuerpo y que nadie debe tocarlo o mirarlo de una forma desagradable. Puede negarse a ello, sea quien fuere ese adulto. Explíqueles, además, las formas en que los agresores tratan de intimidar a sus víctimas para que guarden el abuso en secreto. Enséñeles que nunca deben callar aunque se lo pidan o les amenacen.

7. Internet

Es una gran puerta de entrada para los abusadores, debemos supervisar el uso que puedan hacer nuestros hijos de la red. Explíqueles que no deben dar sus datos personales o los de su familia (nombres, dirección, teléfonos) por internet ni entregar sus claves a cualquier persona. Que nunca se junte o haga citas con personas que conoció por la red sin que usted lo sepa, ya que existen muchos adultos que se hacen pasar por niños o cuyo fin es abusar de pequeños como él. Que no use cámara web para chatear (no se la instale) y que no acepte en las redes sociales como Facebook y otras como amigos a personas que no conoce y que establezca privacidad de su perfil sólo a sus amigos.

Fuentes: Save the Children, Sename y www.pediatraldia.cl

 

 

 

American Academy of Child &Adolescent Psychiatry

El Abuso Sexual a los Niños

Se reportan más de 80,000 casos al año de abuso sexual a los niños/niñas, pero el número de casos que no se reporta es aún mayor, ya que los niños tienen miedo de decirle a alguien lo que les pasó y el proceso legal para validar un episodio es difícil. El problema debe de ser identificado, debe de ponerse fin al abuso y el niño debe de recibir ayuda profesional. El daño emocional y sicológico a largo plazo debido al abuso sexual puede ser devastador para el niño.

El abuso sexual a los niños puede ocurrir en la familia, a manos de un padre/madre, un padrastro, hermano u otro pariente; o fuera de la casa, por ejemplo, por un amigo, un vecino, la persona que lo cuida, un maestro o un desconocido. Cuando el abuso sexual ha ocurrido, el niño puede desarrollar una variedad de sentimientos, pensamientos y comportamientos angustiantes.

No hay niño preparado sicológicamente para hacerle frente al estímulo sexual repetitivo. Aun los niños de dos o tres años que no pueden saber que la actividad sexual es incorrecta, desarrollarán problemas como resultado de su inhabilidad para hacerle frente a la sobre-estimulación.

El niño de cinco años o más que conoce y aprecia al que lo abusa se siente atrapado entre el afecto y la lealtad que siente hacia esa persona y la sensación de que las actividades sexuales son terriblemente malas. Si el niño trata de romper con las relaciones sexuales, el que lo abusa puede amenazarlo mediante la violencia o negándole su afecto. Cuando los abusos sexuales ocurren en la familia, el niño puede tenerle miedo a la ira, los celos o la vergüenza de otros miembros de la familia, o quizás puede temer que la familia se desintegre si se descubre el secreto.

El niño que es víctima de abuso sexual prolongado, generalmente desarrolla una pérdida de autoestima, tiene la sensación de que no vale nada y adquiere una perspectiva anormal de la sexualidad. El niño puede volverse muy retraído, perder la confianza en todos los adultos y puede llegar a considerar el suicidio.

Algunos niños que han sido abusados sexualmente tienen dificultad para establecer relaciones con otras personas a menos que estas relaciones tengan una base sexual. Algunos niños que han sido abusados sexualmente se convierten en adultos que abusan de otros niños, se dan a la prostitución, o pueden tener otros problemas serios cuando llegan a adultos.

Muchas veces en el niño no hay señales físicas de abuso sexual. Algunas señales sólo pueden ser reconocidas mediante un examen físico por un médico.

Los niños abusados sexualmente pueden desarrollar lo siguiente:

  • interés poco usual en, o el evitar, todo lo de naturaleza sexual
  • problemas con el dormir o pesadillas
  • depresión o aislamiento de sus amigos y familia
  • comportamiento seductor
  • decir que tienen el cuerpo sucio o dañado, o tener miedo de que haya algo malo en sus genitales
  • negarse a ir a la escuela
  • delincuencia/problemas de conducta
  • secretividad
  • evidencia de abusos o molestias sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías
  • agresividad poco común
  • comportamiento suicida

Los que abusan sexualmente de los niños pueden hacer que el niño se muestre extremadamente temeroso de revelar las acciones del agresor y, sólo cuando se ha hecho un esfuerzo para ayudarlo a sentirse seguro, puede el niño hablar libremente. Si un niño/niña dice que ha sido molestado sexualmente, los padres deben tratar de mantenerse calmados y hacerle sentir que lo sucedido no fue culpa suya. Los padres deben de llevar al niño para que le hagan un examen médico y a una consulta siquiátrica.

Los padres pueden impedir o disminuir la oportunidad del abuso sexual:

  • diciéndole a los niños: si alguien trata de tocarte el cuerpo y de hacerte cosas que te hacen sentir raro, dile que NO a la persona y ven a contármelo enseguida
  • enseñándole a los niños que el respeto a los mayores no quiere decir que tienen que obedecer ciegamente a los adultos y a las figuras de autoridad; por ejemplo, no les diga: siempre tienes que hacer todo lo que la maestra o el que te cuida te mande a hacer
  • estimulando los programas profesionales del sistema escolar local para la prevención.

Los niños que han sufrido abusos sexuales y sus familias necesitan evaluación y tratamiento profesional inmediato. Los siquiatras de niños y adolescentes pueden ayudar a los niños que han sido abusados a recuperar su sentido de autoestima, a sobrellevar sus sentimientos de culpabilidad acerca del abuso y a comenzar el proceso de superación del trauma. Estos tratamientos pueden reducir el riesgo de que el niño desarrolle serios problemas cuando llegue a adulto.

 

 

Pedofilia, un viaje sexual de difícil regreso

 

Los expertos consideran que los tratamientos ofrecen pocos resultados para los adictos a la pornografía infantil, que deben considerarse enfermos, aunque con conocimiento y voluntad

 

Oviedo, L. Á. VEGA .

La pedofilia es  considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad o trastorno del comportamiento sexual perteneciente al mismo grupo que otras parafilias, como el exhibicionismo, el fetichismo, el sado-masoquismo o el voyeurismo- y que se define como la atracción sexual por los niños.

Mientras que el consumo de pornografía infantil a través de internet, según el informe elaborado por la organización Anesvad, no siempre está relacionado con la pedofilia. Según el psiquiatra Julio Bobes, para que una persona sea considerada pedófila se exige que tenga fantasías sexuales recurrentes con menores o que sienta la compulsión de ver imágenes de pornografía infantil durante al menos seis meses.

Anesvad distingue entre dos tipos de consumidores. Por un lado, está el curioso, que accede a la pornografía infantil sin buscarlo, que se la encuentra casi de forma casual en la red y accede a ella para ver de qué se trata y que generalmente deja de consumirla cuando tiene familia y hace una proyección de sus hijos o sobrinos en los menores utilizados.

Por otro lado, están los adictos o usuarios realmente interesados en estos contenidos de sexo con menores. Según Anesvad, muchos han perdido el interés por la pornografía adulta y buscan algo que les excite más, contenidos más fuertes, como violaciones, zoofilia o escenas con niños. El pedófilo propiamente dicho se encuadraría en este último grupo, aunque en su caso no hay una evolución y la atracción por los niños queda establecida con la maduración de la sexualidad, según indicó Bobes.

En más de un tercio de los casos, han sido víctimas de abusos en la niñez, según Anesvad. Internet favorece estos comportamientos por su anonimato y la apariencia de impunidad, pese a la cada vez más efectiva acción de la Policía, que este año ha detenido en España a 500 personas por comerciar y consumir pornografía infantil, una veintena en Asturias.

Se calcula que en un 30 por ciento de los casos, los consumidores de este tipo de pornografía terminan buscando un contacto sexual con los menores, y una parte de los mismos se convierte con el tiempo en productor y distribuidor de pornografía infantil. Sorprende que los adictos son cada vez más jóvenes, incluso a menores. El psiquiatra Julio Bobes subraya que para que un adolescente sea considerado pedófilo debe haber una diferencia de edad con su víctima de cinco años, y que no pueden confundirse experiencias de inmadurez o búsqueda de la identidad sexual con la pederastia.

Hay algunas notas que distinguen también a los pedófilos. Aunque muchos barnizan su interés sexual por los niños con sentimientos de protección o incluso amor -de forma que llegan a defender la libertad sexual infantil, sin ver nada malo en tener relaciones con menores-, la mayoría «sufre un malestar psicológico importante, clínicamente significativo, tras estos contactos», según Bobes. La pedofilia «puede producir deterioro social, se abandona todo tipo de actividad, se evitan las relaciones con adultos y se produce un deterioro laboral, ya que se pasan el día pensando cómo ver más imágenes pornográficas o contactar con niños», indicó Bobes. El psiquiatra relacionó la pederastia con el problema del incesto, aunque también indicó que los episodios incestuosos no siempre son obra de pedófilos.

El psiquiatra Ángel García Prieto también considera al pedófilo como un enfermo, aunque «con conocimiento y voluntad, lo que desde el punto de vista penal puede favorecer una atenuante, pero nunca una eximente». Este mismo profesional indicó que los pedófilos «no tienen suficiente voluntad para controlarse». Se trata, añadió, de personas con una personalidad de base patológica, caracterizada por la inmadurez y los complejos, que les hacen sentirse poco satisfechos de sí mismos. «Buscan una compensación a sus insuficiencias», indicó.

En el caso del profesor de Avilés, aventuró que convergían dos factores; por un lado, la compulsión sexual y, por otro, la obsesión coleccionista, ya que no se explica de otra manera que pudiese tener diez millones de imágenes, una cantidad imposible de visionar. García Prieto también incidió en el factor ambiental. «Estamos siendo incitados al consumo erótico de forma constante», lo que explica la compulsión sexual.

Tanto Bobes como García Prieto reconocieron que la pedofilia tiene «difícil cura». Según el primero, «el tratamiento rinde poco», aunque se puede intentar la administración de antagonistas hormonales que frenen el deseo sexual. Aseguró que «no hay sitios especializados en España para tratar esta enfermedad». Y añadió que «es un campo en el que hay que investigar más». Por su parte, García Prieto indicó que la cura es a largo plazo y requiere que el paciente tenga conciencia de su enfermedad.

 

La Resiliencia en la Terapia Familiar del Ofensor Sexual

Perspectivas Sistémicas Nº 85

Isabel Boschi (*)

Fragmento

Fundamento ético de la terapia familiar del ofensor sexual: de la proximidad a la universalidad

Considero la ofensa sexual desde una perspectiva sistémica. Ubico al ofensor sexual en su contexto social y familiar y procuro dilucidar su etnografía particular, sus normas de comportamientos y su sistema de creencias.

Propongo terapia para el ofensor sexual y su familia donde integro diversas técnicas.

Trato de impedir que el ofensor sexual se aísle de su familia y de su entorno. En la terapia familiar se le enseña a acercarse a los suyos de una manera no agresiva y a sus parientes o amigos de su red, a desarrollar relaciones solidarias entre sí.

Se enseña a la familia a eludir la caza de brujas, personalizada en el ofensor sexual, y a comportarse para que el paciente identificado no caiga en prisión pero tampoco en el ostracismo. Los ofensores sexuales necesitan terapia. El Estado debería hacerla obligatoria.

Debemos extender nuestras acciones de una ética de la proximidad, por la cual ayudamos sólo a nuestros parientes, amigos y a quienes coinciden con nuestra manera de pensar, a una ética de universalidad, como dice Edgar Morin, que considera persona y respeta al ser humano que realiza conductas reprobadas por la cultura, aunque rechace sus acciones asociales.

En mi práctica clínica, ayudo al ofendido o a la ofendida y también al ofensor en su familia presuponiendo que la familia no pudo o no supo proporcionar continencia y diferenciación congruente a unos de sus miembros más estigmatizados en la configuración de su grupo primario.

Ante cualquier episodio sexual inesperado y rechazado la sociedad y sus instituciones condenan pensando: “Alguien pagará por esto”. Una jueza lo ejemplificó sonriente cuando dijo:

“Me di el gusto de que le pusieran las esposas ante mis ojos y que lo metieran preso”.

Los pacientes, ofensores sexuales, claman:

– “Y a mí quién me ayuda?

– “Y si yo voy preso, ¿salgo mejor de ahí?”(de la cárcel)

La ética propone reemplazar los contextos agresivos por contextos flexibles que incluyan los intereses de todos con el menor daño posible. Los contextos agresivos son producto de la relación del individuo en la búsqueda equivocada del otro. En los contextos agresivos el agresor cree restituir la plenitud de su propia alma cuando se acerca al otro, aunque él lo trate como una presa de su especie.

Cuando el ofensor tome conciencia de su ofensa ante los otros, apoyado por el terapeuta, parientes y amigos, tal vez funde una nueva ética, o, por lo menos, decida qué nuevos valores compartirá con su entorno.

La familia que aprende a sostener a este miembro transgresor favorece su cambio axiológico y conductual.

(*) La Lic. Isabel Boschi es terapeuta de pareja y familia, sexóloga clínica, vicepresidenta 1ª de FESEA ( Federación Sexológica Argentina), Presidenta de la Fundación Isabel Boschi, dedicada a la Sexualidad, Familia , Educación y Directora de ISDE ( Instituto de Sexología del Desarrollo).

Prevención de los abusos sexuales de menores desde la Educación Sexual

Mayo, 2009

Prof. Silvia Darrichón

Federación Sexológica Argentina – info@fesea.org.ar

Cuando en los años 60/70 se rompió el silencio definitivamente sobre los abusos sexuales y numerosos estudios demostraron tanto su alta frecuencia, como las consecuencias que conllevan a corto y largo plazo para muchas de las víctimas, se crearon las condiciones para que aparecieran los primeros programas de intervención educativa y social.

Estos programas pueden estar focalizados en los niños/as, orientarse también a los padres o proponerse otros tipos de intervención con profesionales o la sociedad en general. Tres formas de intervención que deberían hacerse de forma interactiva.

Cuando se empezó a saber que los abusos sexuales de menores eran tan frecuentes, las organizaciones feministas reaccionaron inmediatamente, incluyendo en sus intervenciones esta problemática. En los grupos de discusión y en las intervenciones sociales que continuamente realizaban las feministas se hablaba de los problemas de la mujer en general y muy especialmente de la violencia sexual de los varones.. Los datos de las primeras investigaciones y la valentía de algunas mujeres que contaron las experiencias traumáticas de abusos que habían sufrido cuando eran niñas, hicieron que el movimiento contra la violación ampliara su campo a los abusos sexuales.

Esto ocurría en un período de la historia de Estados Unidos, y de los países democráticos en general, en el que la prosperidad económica y el interés social y profesional por la prevención se había desarrollado mucho, esperando de esta el remedio para todos los males.

En este contexto optimista y de toma de conciencia de las formas de explotación que sufrían las mujeres, aparecieron los primeros programas de prevención de los abusos sexuales de menores y las asociaciones nacionales y profesionales creadas para proteger la infancia, las cuales incluyeron, a su vez, los abusos sexuales como una forma de maltrato infantil.

Cordelia Anderson, en Minnesota, propuso la distinción entre “buen tocar (acariciar)”, “mal tocar” y “formas de tocar confusas”, que sirvieron para crear materiales de numerosos programas.

Las caricias pueden tener un significado confuso. Por ejemplo, los niños aprenden que besar es una conducta privada que se hace entre gente que se conoce muy bien, pero también pueden darse besos cuando la gente se despide de los demás en una reunión. Los padres pueden acariciar al niño/a cuando lo alimentan o cambian: ¿Cuándo una adecuada forma de tocar se convierte en confusa o claramente mala?

Los niños/as tienen derecho a clarificar sus sentimientos confusos y ejercer algún control de los contactos sobre su propio cuerpo.

Los niños/as frecuentemente reciben el mensaje de que no deben oponerse a las caricias que se le ofrecen. Pero si el niño/a no puede decir que no le gustan los besos de su tío, tía, padrino, etc., ¿cómo podrán hablar de otras formas de abuso?.

Cada niño/a vive en una familia con diferentes patrones de contacto: adecuado, confuso, abusivo. Las caricias nunca deben ser impuestas a un niño/a. Estas lecciones le ofrecen la posibilidad de distinguir entre el buen y el mal contacto. Más importante aún, aprenderán que nadie tiene derecho de forzar a las demás personas.

Los niños/as que saben que tienen el derecho a decir “no” a las conductas que no desean, adquieren la capacidad de protegerse a sí mismos de los abusos sexuales.

Algunas definiciones claves:

Caricias adecuadas. El contacto que a ti y a otras personas les hace sentirse felices. Contacto bueno o afectivo se refiere a las expresiones positivas de cariño, afecto y comunicación física. Quien lo recibe siente que alguien le ha dado algo, en lugar de haber tomado alguna cosa de él / ella. Se manifiesta de muchas formas. Si les decimos que den ejemplos dirán acariciar animales, contacto de juegos, besos, dar las mano, abrazarse, etc.

Contacto confuso: El contacto que mezcla formas o mensajes y te hace sentir bien y mal. Acompaña muchas de las formas de contacto que se dan en nuestra sociedad. Es confuso cuando:

1)El que lo recibe no comprende el mensaje o lo malinterpreta.

2)Se percibe un doble mensaje entre la comunicación verbal y el contacto físico.

3)No es la clase de contacto que el que lo recibe usa en las relaciones familiares.

4)El contacto está en conflicto con las actitudes o valores de quién lo da y lo recibe.

Los niños suelen poner ejemplos como ser pellizcado en la mejilla por un familiar o ser besado por alguien que no desea besar.

Contacto inadecuado: El contacto que te asusta o te hace sentir mal. El contacto considerado abusivo por manipulación o porque se fuerza para conseguirlo… Cuando una persona se aprovecha de otra. A los niños/as les es fácil poner ejemplos de abuso físico o mal contacto. Suelen dar como ejemplos, pegar, tiranizar, azotar, etc. Raramente mencionan los abusos sexuales.

Principios básicos para la prevención

1)La intervención con los alumnos en la escuela no debe ser la única, ni la prioritaria. La prevención debe hacerse a través de acciones sociales y políticas generales, la familia, los profesionales y los niños/as, focalizándose no-solo en los clientes como posibles víctimas, sino también como posibles agresores.

2)Los programas de abusos sexuales deben hacerse en el contexto de intervenciones más amplias de educación para la salud y educación sexual.

Hoy sabemos que nacemos sexoeróticamente inacabados, incompletos, algo traemos al nacer y mucho es producto de la crianza. Los primeros años de vida son fundamentales en la construcción del erotismo y el placer que se manifestará a partir de la pubertad con la elección de la persona que nos atrae y de la cual podemos enamorarnos. Durante la etapa de la vida que transcurre entre los 3 y los 8 años, se construye en nuestro cerebro la imagen del “amante idealizado” a lo cual Jhon Money llama Mapa erótico sexual o Mapa de amor. Nacemos con “algo” y se termina de modelar de acuerdo a las primeras experiencias de contacto con el entorno afectivo próximo, a partir de los estímulos que recibe, por ejemplo las caricias o contactos que puede percibir como placenteros o displacenteros. Si en esta etapa, de mucha vulnerabilidad, el niño/a es sometido a experiencias de abuso, es muy probable que se fije en su cerebro y repita el comportamiento en su vida adulta. Por esto al hacer educación sexual desde edades muy tempranas contribuimos a una doble prevención:

a)Evitamos que el niño/a sea abusado porque sabrá como evitarlo o defenderse

b)Evitaremos que de adulto se convierta en un abusador.

Conclusiones del trabajo sobre Abuso Sexual Infantil realizado por el Dr. Mario Gaggino en el Curso de Especialización en Medicina Legal

Se debería implementar el desarrollo sistemático de clases sobre educación sexual y talleres sobre el tema con la amplia participación de los niños en dichas actividades, como una manera de rescatar el valor de la sexualidad en la integración de la personalidad, ya que hasta la actualidad solo se le ha dado un carácter solo como algo “sucio” de lo cual no se habla, o un sentido erotizante a lo que se usa para pasar el momento, cuando en realidad en la sexualidad coexisten una serie de valores que se integran y resumen en sí mismos a través de la expresión entre dos personas.

Debería realizarse una campaña de divulgación general sobre el problema de abuso sexual infantil, y las consecuencias nefastas que éste ocasiona sobre el psiquismo y sobre la personalidad adulta con las consecuentes perturbaciones emocionales, inclinaciones como la prostitución y trastornos de la alimentación, tales como la anorexia nerviosa o la bulimia.

Capacitación seria sobre el tema a todas aquellas personas que de uno u otra manera están en contacto con niños y/o adolescentes, como maestros, profesores, personal de enfermería y médicos, jardineros, abogados y jueces de menores, para que comprendan que las lesiones físicas que podemos encontrar en los niños son las menos significativas para validar un abuso sexual y rescatar los indicadores psíquicos del mismo y fundamentalmente concederle el valor que se merece el relato que efectúa el abusado sobre el hecho acontecido y enseñarles como actuar como fuente de compresión y contención, ante esa “personita”, que se ha sentido defraudada y abusada en su confianza, por un adulto, a quién según se le ha enseñado, debe respetar.

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